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El Poeta en Tiempos del Coronavirus

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En 1989, iniciando con entusiasmo mi carrera consultiva, no alcanzaba comprender por que managers y empresarios no podían ver el poder del arte y la magia de una pluma al darle vida a un poema, para aumentar la productividad, las ventas, la eficiencia, la creatividad y la rentabilidad que tanto anhelaban.

En 1977 era estudiante, no existía internet y lo único digital que tenía era un reloj de pulsera obtenido en mi cumpleaños. Eso sí, tenía muy buenos maestros y fui testigo del beneficio que podía ofrecer la poesía al rendimiento escolar, el desempeño deportivo, los resultados de investigación en equipo, el clima familiar, las habilidades personales, sociales, afectivas, etc. Por ello, no me cabía duda que podía lograr lo mismo con mis clientes. Al fin, en todo proyecto participan las personas y el espíritu humano.

Recuerdo por los noventa, durante una de mis primeras conferencias, titulada provocativamente Poesía Gerencial, muchos me decían exasperados: “No entiendo, explíquese por favor…qué rayos tiene que hacer la poesía con los negocios”. Muy respetuosamente les respondía: “No entiendo tampoco, explíqueme por favor…cómo rayos puede hacer negocios sin poesía”. Lo sé… y les aseguro, sigo siendo igual de irritante hasta el día hoy.

De hecho, los primeros 5 Premios a la Calidad en el Perú que tuve oportunidad de asesorar, no se ganaron por mis conocimientos y dominio de administración, estadística, finanzas, logística o marketing; en absoluto, NO. Los obtuvieron la mente y el corazón de brillantes líderes que por fortuna pude acompañar y que, con una sola gota de poesía que les compartimos mis colegas y yo, encendieron todo su talento e ingenio para resolver problemas, optimizar procesos, superar indicadores, innovar sistemas, ahorrar recursos, tiempo y dinero por millones (en dólares de esos años), para sus compañías.

“No entiendo, explíquese por favor…qué rayos tiene que hacer la poesía con los negocios.”

Tres décadas más tarde, me parece penoso que aún muchos gerentes sigan esperando que un cheque, un incentivo, un bono, un casual-friday, un after-office, un premio, haga lo que solo un líder puede producir: energía, emoción, vibración, diversión, inspiración… y con ello los más altos desempeños, compromisos e indicadores, por supuesto. De eso hablo todo el tiempo, RESULTADOS, aunque muchos prefieren confundirme con filósofo, pero de ello solo tengo hechos y logros concretos reunidos en 30 años.

El cambio de época llegó, el mundo análogo se fue, el futuro ya pasó…y en este nuevo escenario solo verdaderos poetas del nuevo management podrán crear éxito. ¿Más claro?: NO puedes comprar el compromiso (eso si es ilusa filosofía), te lo tienes que GANAR. El arte del poeta consiste en mostrarte el mundo que ves todos los días con otros ojos y es lo mismo que esperan todos los trabajadores del mundo entero, un líder que les enseñe a ver todo ese trabajo que soportan diariamente, con nuevos ojos.

Recuerda, tus palabras son importantes, pero más poderoso es el mensaje de lo que no dices, cada día…cada minuto. Ese es el lenguaje (y no me refiero al no-verbal) de un líder del siglo XXI. La poesía, según las neurociencias, tiene que ver más con modificar estructuras de pensamiento que con literatura. Además, eleva la empatía y facilita la deconstrucción de ideas arraigadas, vital para un directivo que desea movilizar cambios.

“El cambio de época llegó, el mundo análogo se fue, el futuro ya pasó…”.

La mañana de ayer, mientras terminaba de escribir esta nota, leía en el New York Times que un gran empresario estaba solicitando para sus altos mandos contratar poetas porque entendió que solo con poesía se puede observar los entornos más complejos, decodificarlos y convertirlos en mensajes que todos pueden entender. Será por estos nuevos capitalistas que los MBA de HARVARD y BABSON la incluyen hoy en su currícula. Por supuesto, aunque la espera tomó más de 40 años, la noticia me llenó de alegría.

El mensaje debe estar en el silencio que hay entre tus palabras. Ese es el inaudible arte de un poeta, transformar el plomo en oro; y para ello tienes que CONECTAR, usando tu lápiz o tu ordenador, con las personas que te toca conducir. Más aún en estos tiempos de transformación digital acelerada, llenos de alarma e incertidumbre, con personas más necesitadas de un nuevo mensaje para creer y una nueva visión que seguir. Si amas resultados y fortunas APRENDE a dirigir con pasión, poesía, liderazgo…arte.

Espero que ninguno de mis nuevos concurrentes se distraigan más con todo lo que digo o escribo y puedan oír el silente e insufrible mensaje de siempre: LIDERA.

Como Novalis decía en el siglo XVIII, “la poesía es la religión natural de la humanidad”.

Carlos A. Navarrete

PD E. Wassiliwizky, neurólogo de MAX PLANCK INSTITUTE (ALE) demostró en 2019 que la poesía genera estímulos sobre el hemisferio derecho activando nuevas conexiones sinápticas que favorecen la creatividad y la innovación.

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