¿Línea o «curva»​ de carrera?

Durante tres décadas he asesorado e influenciado la carrera de miles de ejecutivos hasta verles convertidos en centenares de gerentes, luego en varias docenas de altos directivos y, finalmente, algunas decenas en empresarios. Sin embargo, no recuerdo alguna sola vez haber empleado con ninguno la línea tradicional de carrera. En casi todos los casos hicimos empleo de caminos diferentes, arriesgados y super exigentes. Si deseas lograr resultados extraordinarios debes estar dispuesto a realizar esfuerzos extraordinarios, desarrollar competencias sobresalientes y descubrir conocimientos exclusivos. No conozco otra forma.

Desde niño he sentido fascinación por la ciencia (ver el despegue del Apolo XI en 1969 hizo un gran impacto sobre mí) y a partir de ella buscar e investigar hasta descubrir atajos para mis objetivos. Mi pasión por hallar formas distintas para alcanzar mejores resultados data de mis primeros razonamientos. Desde mi primera medalla escolar, mi primera vuelta olímpica en equipo, mi primer trofeo personal, mi primer negocio, mi primer automóvil, mi primer premio nacional, mi primera experiencia internacional, mi primera entrevista, mi primer libro, mi primera empresa y mi extemporánea jubilación en 1989 -hablando figuradamente, por supuesto- hasta mi primer “ascenso” a los 25 años, todo ha sucedido por este personal afán de ganar tiempo y espacio para encontrar agujeros de gusano (Puentes de Einstein) para todas mis aspiraciones.

La idea de “la curva” proviene de mi experiencia directa en los deportes. Fui beisbolista y luego futbolista de competencia. Muy rápido descubrí para ambos juegos que la forma más efectiva y sorprendente de conectarle un strike al bateador o un gol al arquero, era lanzándoles bolas curvas y entonces me convertí, con miles de horas de inagotable práctica, en un disciplinado especialista. De allí que años más tarde decidí hacer lo mismo con mi carrera profesional de administración para alcanzar los mismos resultados. Así entonces, pasé de conectar hits en el diamante, a conectar goles en el rectángulo y, finalmente, conectar ideas en el campo de los negocios.

 Personalmente, considero que la línea de carrera es un concepto muy respetable pero también del siglo pasado. En realidad, siempre me dio la impresión de ser demasiado lineal, secuencial, pasiva y muy predecible Entrados ya en la tercera década del siglo XXI, estoy seguro ya debes estar empezando a presentir que requieres una nueva estrategia…más dinámica, proactiva e innovadora…que precisas reinventarte para asegurar tus metas profesionales…que necesitas un atajo, un agujero…una curva.

Sin embargo, todavía me resulta sorprendente encontrar que casi todos los profesionistas solicitan y esperan “líneas de carrera” de sus empleadores y más aún verles frustrarse al no cristalizar sus expectativas, cuando es harto conocido que en la línea de ascenso empresarial menos del 10% logra este objetivo empleando esa “escalera”. En mi experiencia personal y con mis clientes, lo que más funciona es otra estrategia: la#curvadecarrera

¿Cuántas veces has escuchado decirno recibo el reconocimiento que merezco, las oportunidades que necesito, el puesto que deseo, la oficina que requiero, el cheque que debería ganar…en fin, “ya llegue a mi techo en esta compañía? Así es, son incontables. Todos esperan eso y mucho más, pero casi nadie está realmente dispuesto a innovarse e ir más allá de sus propias fronteras de especialidad y, por ejemplo, aprender de geología, biología, antropología, astronomía o termodinámica…algo más de arte, baile, música o poesía. Si quieres darle una curva a tu carrera simplemente no puedes seguir haciendo, leyendo, hablando y pensando lo mismo. Medítalo un instante, si eres un profesional de marketing que solo busca artículos de publicidad o de ingeniería que solo piensa en función de procesos y procedimientos o de administración que solo lee libros de management, ¿qué ideas nuevas, proyectos valiosos o estrategias innovadoras podrías aportar a tus clientes, colegas o directores? Y también ya sabes la respuesta…muy pocas.

Por no salir de la zona confortable la mayoría prefiere seguir creyendo que si acumula tiempo, completa más estudios y cumple con su trabajo, en algún momento y siguiendo la línea van a ser nombrados coordinador, supervisor, jefe, gerente o director. Lamentablemente, hoy en día esos recursos ya no son impulso suficiente para garantizar la escalabilidad de tu carrera. La curva en esencia busca te conviertas en alguien más valioso y súper atractivo para todos tus públicos objetivo y de interés.

Cuando empezaba mis estudios profesionales en los 80’s y me explicaron la línea de carrera que debía seguir para llegar algún día ser un gerente general o un directivo top, me dije a mi mismo que buscaría un camino más corto y efectivo. Y lo encontré antes de terminar mis estudios. Para resumir la historia, llevo más de 30 años trabajando con altos directivos y empresarios (cuando recién a mis años podrías ser considerado un fiable consultor de alta dirección) en diseñar ideas creativas para ayudarles a tomar decisiones innovadoras que les permitan superar a sus competidores y obtener sus objetivos más ambiciosos.

Como lo demostró también Stephen Hawking, el camino más corto entre dos puntos no siempre es una línea recta y por ello, puedo convencidamente decirte que una curva de carrera podría, relativamente, llevarte más lejos y más rápido a tus metas más anheladas. Siempre con la ciencia y el conocimiento por delante, podrás obtener más ventajas para un éxito más satisfactorio y perdurable. Desde aquellos humildes días en las cavernas de nuestros antepasados, siempre hemos reconocido al líder, al alpha por algún privilegiado conocimiento…saber dónde hallar agua, mejores frutos, más presas o refugios más seguros y con mejor clima. No siempre fue por su fuerza o trabajo duro. Algunos también supieron encontrar una curva para ascender y dirigir sus tribus.

Como lo demostró Stephen Hawking, el camino más corto entre dos puntos no siempre es una línea recta.

En fin, lo que he observado todos estos años, es que el trance más difícil de superar para la mayoría de profesionales intermedios ha sido el tránsito de su trabajo como ejecutivos a directivos. Realmente, son pocos los que saben desprenderse de su adicción por los resultados (el rasgo más distinguible de un gran ejecutivo) para aprender a producirlos a través de otros (el rasgo indiscutible de un gran directivo) y este es precisamente, el objetivo de nuestra #MasterSession: La “curva” de carrera.

Como lo proponía el viejo Sun Tzu, en su súper clásico hit El arte de la guerra…”el triunfo consiste en hacer que sean los demás los que quieran cederte sus territorios y tesoros”. Tu no le tienes que ganar a nadie, tu no le quieres ganar a nadie. Nunca lo olvides, cuando alguien gana otro pierde y esa no es una buena estrategia ni tampoco una política sostenible en el tiempo. Lo que tú tienes que hacer es conquistarlos a todos y para ello tienes que conquistar primero algunas nuevas competencias como aprender el idioma de los negocios (no es con el inglés), conocer el yo-ciego de tu carrera (no es con el oftalmólogo) o clonar tus talentos (no es con el biólogo), entre otras que definitivamente pueden brindarte esa ventaja, ese conocimiento, esa curva que tanto precisa tu carrera.

Por último, recuerda que, solo cuando un ejecutivo se libera de su estado ausente y despierta, aparece el directivo que siempre estuvo presente y que el verdadero arte de la guerra consiste en saber cómo vencer sin luchar.

PD: Si deseas obtener más información o inscribirte en la Master Session, haz click aquí >>>«La «Curva de Carrera, para gustosamente compartir contigo más sobre la curva y las otras competencias claves que precisas dominar.

 

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