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¿GERENTES, LÍDERES O ESTRATEGAS? II

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Aprender a ser un líder es como aprender a patinar en un coliseo lleno de campeones olímpicos y miles de aficionados observándonos. Se imagina lo embarazoso de esta situación, y si es lo que está sintiendo en este momento le recordamos que el gerente que no se atreve a tomar el primer impulso,  vale decir escuchar a los demás, aferrándose a su status quo, habrá perdido la gran oportunidad de tener un lugar realmente seguro en el futuro. Mas todo aquel que da este primer paso ya ha iniciado su proceso personal de autoaprendizaje para convertirse en un estratega que trasciende lo ejecutivo delegando a sus líderes y gobierna el escenario integral. Aquel que mire atrás no está preparado para la corporación de mañana.

 Desarrollar el pensamiento estratégico requiere de tiempo. Tiempo para escuchar, para observar y tiempo para aprender de la competencia y de los propio errores. Solo este espacio lo puede ayudar a prever,  dirigir,  corregir a tiempo el rumbo de su carrera o de la organización que le ha confiado sus objetivos y destino.

 Por supuesto si usted está decidido a convertirse en un Gerente Estratega lo que a continuación necesita es una ESTRATEGIA . Pero si usted permanece atrapado aún en su quehacer operativo, muy poca serenidad y claridad le han de quedar para gobernar el panorama general. Nadie puede ser un buen ejecutivo y un gran estratega a la vez. Ningún general brillante pudo dirigir la batalla y cargar los cañones a la vez.

 La mentalidad estratégica es diferente a la ejecutiva. Las dos son necesarias pero son diferentes en idioma, información, contenido, dimensión y, por lo tanto, en la forma de tomar sus decisiones pues sus plataformas de pensamiento son también diferentes. Siempre que se incline más hacia uno de los extremos de acuerdo a la situación, estará descuidando definitivamente el otro. Ud. escoja, continuar ejecutando acciones o diseñar una estrategia exitosa. Seguir haciendo los goles o planear la obtención del título.

 Recuerde, elaborar un Plan de desarrollo que contenga estrategias, tácticas y acciones de futuro, constituye la primera herramienta del líder estratega. Sin estos índices de avance hacia las metas fijadas, usted no puede controlar, y si no puede controlar, usted no puede medir, y si usted no puede medir, definitivamente, usted no puede conducir un cambio estratégico.

 Por último, lo invitamos a iniciar la elaboración de su propio plan de inteligencia compartido. Involucre a los demás y ellos le ayudarán porque todos, en general, estamos siempre dispuestos a seguir a un líder con un buen plan.

Buena suerte.

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